Paso 1: revisa la foto antes de limpiarla
Trabaja en una mesa limpia, seca y bien iluminada, lejos de bebidas, comida y sol directo. Sujeta la foto por los bordes y evita tocar la superficie de la imagen. Si está curvada, quebradiza, agrietada, levantada o pegada a un álbum o cristal, no la fuerces para aplanarla, despegarla o limpiarla. Fotografía su estado y, si hace falta, consulta a un profesional de conservación fotográfica.
No uses agua, alcohol, limpiadores domésticos, cinta adhesiva ni goma de borrar en el original: pueden dañar de forma irreversible la emulsión, el recubrimiento o el papel frágil. Retira objetos cercanos, como clips, antes de escanear, pero no arriesgues la foto para que parezca limpia.
Paso 2: elige una forma segura de capturarla
Un escáner plano limpio sirve para una foto pequeña, en buen estado y plana. Comprueba que quepa entera sin presionar bordes levantados o curvados. Para fotos frágiles, dobladas, grandes o visiblemente dañadas, es más seguro fotografiarlas desde arriba con una cámara o un móvil en un soporte. No introduzcas un original valioso en un alimentador automático.
Si no tienes escáner, el móvil puede servir para documentar la foto en casa: colócala sobre un fondo mate y uniforme y mantén la cámara paralela. Usa luz suave y homogénea; evita el flash y los reflejos del cristal. Limpia la lente, enfoca y comprueba que las cuatro esquinas estén nítidas. Si hay perspectiva inclinada, sombras, reflejos o desenfoque, cambia la posición y la luz y repite la toma; recortar después no recuperará los detalles que no se capturaron.
Paso 3: conserva los detalles y una copia maestra intacta
Elige la resolución según el tamaño y los detalles de la foto, y según si vas a ampliarla o imprimirla. Para su propio trabajo digital, los Archivos Nacionales de EE. UU. ofrecen ejemplos de objetivos en píxeles según el tipo y tamaño del original; unos 3000 píxeles en el lado largo son una referencia para algunas fotos, no una regla universal. Importan más la captura óptica real, la nitidez, conservar todos los bordes y no confundir una ampliación interpolada con detalles nuevos que un número alto de DPI en el programa.
Si el equipo lo permite, conserva una copia maestra de alta calidad sin editar. TIFF y otros formatos sin pérdida sirven para archivo; JPEG es práctico para ver, compartir y publicar en la web. Si falta espacio, separa el original de las copias para compartir. No guardes solo una versión mejorada, recortada o limpiada automáticamente: cualquier edición futura debería partir de una copia digital intacta.
Paso 4: ponle nombre, añade contexto y haz copias de seguridad
Usa un nombre que te ayude a reconocer la foto más adelante. Un formato útil es:
ano-persona-o-evento-lugar-numero.tifPor ejemplo: 1968-abuelos-shanghai-01.tif. Si el año no es seguro, escribe «hacia los años 60» o «fecha desconocida» en vez de convertir una suposición en un hecho. Guarda nombres, lugares, intervalo de fechas y fuentes en una nota adjunta o en una herramienta de gestión fotográfica. Puedes atribuir un recuerdo familiar a quien lo contó para poder comprobarlo después.
Conserva varias copias: una en el ordenador, otra en un disco externo y otra fuera de casa o en una nube de confianza. Los Archivos Nacionales de EE. UU. recomiendan para archivos familiares digitales la regla 3-2-1: tres copias, en dos tipos de soporte, con una guardada en otro lugar. Comprueba de vez en cuando que los archivos importantes se abren; no te fíes solo del icono de sincronización. Digitalizar no resta valor al original en papel: guárdalo bien después.
Lista rápida para cada foto
- El original no se presionó, frotó ni limpió con fuerza y no pasó por un alimentador automático.
- La imagen está completa, bien orientada, nítida en los bordes y sin reflejos o sombras evidentes.
- El escaneo original está guardado aparte y no se ha sobrescrito con una versión reparada o recortada.
- El nombre del archivo y las notas distinguen datos confirmados de suposiciones.
- Las fotos importantes tienen más de una copia de seguridad recuperable.
Digitaliza el original de forma segura antes de repararlo, colorearlo o preparar una copia para mostrar. La copia digital se puede editar otra vez; una manipulación descuidada del original no se puede deshacer.



